Posteado por: Iván Quecha Reyna | enero 25, 2010

Tin Tan , protagonista del Primer Festival Escooltural

El museo recibe la muestra Lo oculto y lo expuesto, que está compuesta por objetos desconocidos del popular pachuco protagonista de un sinnumero de cintas mexicanas

Iván Quecha Reyna/ EL UNIVERSAL
El Universal
Ciudad de México Sábado 18 de abril de 2009

Tin Tan era la representación de los que no se escaman cuando falta la rondana. La rondana es el dinero. La hija del comediante y estrella del cine, Rosalía Valdés, formó parte de la inauguración de la exposición Lo oculto y lo expuesto, y usando el caló de su padre, recordó, junto con su madre, la presencia de Tin Tan en México y el mundo del cine.

Durante el cóctel de inauguración, doña Rosalía de Valdés, esposa del Germán Valdés, nombre normal de Tin Tan, señaló que ella es una viuda feliz, porque se ríe mucho cuando mira las películas de su esposo. Y es que el más famoso símbolo de los pachucos tuvo una carrera brillante en la cinematografía, en cintas como Calabacitas tiernas, o Simbad el mareado.

La exposición muestra objetos desconocidos de la estrella, como una esclava de casi tres centímetros de grosor hecha de oro con su nombre artístico grabado, o la credencial de su pasaporte donde al parecer fue obligado a enseñar los dientes, porque la imagen no muestra su habitual sonrisa gigante.

Durante la celebración inicial, un grupo de pachucos bailaron al son de las canciones tintanescas. Incluso imitaron el famoso diálogo con su carnal Marcelo sobre los cagüiles. Vino, canapés y conversaciones animadas fueron las escenas en la inauguración del Primer Festival “Tin Tan Escooltural”.

Una pluma en el sombrero, tirantes, pantalones holgados y zapatos de charol a dos colores (blanco y negro) fue el atuende con el que Tin Tan marcó a generaciones de pachucos en la segunda mitad del siglo XX, y en el museo del estanquillo hubo varios asistentes que hicieron gala de estos trajes, como una pareja de amarillo, que llamaban la atención debido a que sus trajes estaban hechos por las mismas telas, tanto el vestido como el saco y pantalón.

“Señora, ¿me deja tomarle una foto con su pareja?”, era una pregunta recurrente a la pareja, quienes observaban los recuerditos sobre Tin Tan que ofrecía el museo. Los muñecos del artista se agotaron rápidamente, pero todavía hay encendores, tazas, llaveros y algunos ornamentos para el traje pachuco.

Cuando las personas suben por el museo del Estanquillo, podrán apreciar también los cárteles de las películas de Tintan, donde a veces aparece en caricatura, a veces en fotografía, pero siempre en plano central, como un héroe pirata, o disfrazado de gato, o seduciendo a una mujer que está acostada en una hamaca. Para adentrarse en este primer festival, el Estanquillo es un gran comienzo.

mzr

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